Hemos banalizado tanto el sexo que parece más una gestión que cualquier otra cosa. Cometemos las más grandes estupideces por unas horas de calor y de sentirnos amados, de manera vacía, sin poder mirarse ni luego tocarse. Con tantos silencios de por medio que solo hacen que incomodar, luego no somos nada: uno huye del otro como si algo malo acabará de pasar, como si nuestro cerebro volviera a su lugar, al punto de partida. Y ¿para qué todo lo que va antes? ¿Para qué tanta tontería y falsos poemas y luces alrededor? Para sentir, solo para eso. Para poder notar que uno sigue vivo. Y esta sensación va mucho más allá del sexo. Llega hasta los abrazos rotos y en el ser capaz de no necesitar decir nada en los momentos de paz. Es leer después de salir del teatro entre cervezas y humo. Aunque ¿hasta que punto lo necesitamos por nosotros o por los demás? Parece que sea malo ser virgen y parece peor ser adicto a ello. Todo está mal, lo hagas como y con quien lo hagas (quizás somos unos rebeldes, o quizás solo unos posturistas). Así que lo único bueno, en todo esto, es el sexo en sí, sin más, y no hay peor crimen que el reprimirse y no atentar contra ti mismo por cambiarlo.
dilluns, 11 d’agost del 2014
diumenge, 10 d’agost del 2014
(Exterior, balcón de un piso, patio interior, amanece)
(Exterior, balcón a la ciudad)
(Interior, lentamente se apagan las luces y todo se queda a oscuras)
(negro, aunque sea de día)
(Exterior, descampado, alguien despierta)
“El muerto era yo”.
dimarts, 1 de juliol del 2014
¿Quién te ha robado la primavera?
A veces es mejor poder estar tranquilo que cualquier otra cosa, poder decir que estás bien contigo mismo, con quien eres y sobretodo poder decir que lo puedes ser. A veces valen más cien silencios que cuatro gritos mal dichos, de mierda. Volver a este lugar es aumentar mi odio, es recordar porqué me fui, es saber que no debería estar aquí. Es aguantar un malestar constante y una tensión que siempre está a punto de estallar, es no saber en que momento me puedo romper o alguien puede hacerlo contra mi. Es estar pendiente de todo menos de mi. Es la sensación de no poder respirar y notar como me ahogo.
Los quizás, otra vez, vuelven a mi (y no puedo soportarlos más). Mi paz, mi mundo y todo mi ser ya no pertenece a este lugar (no pertenece a ningún lugar), pero noto que hay sitios donde poder estar, respirar y notar que todo va bien. ¿Dónde estás Madrid que ya te echo de menos?, que en mi cabeza se cruzan tus calles y sus personas. ¿Dónde está tu bullicio incansable, tus gentes y tu manera de dejar vivir? ¿Dónde quedan esos recovecos escondidos donde perderse? ¿Dónde estoy yo, aquí, sin estar allí?
Los quizás, otra vez, vuelven a mi (y no puedo soportarlos más). Mi paz, mi mundo y todo mi ser ya no pertenece a este lugar (no pertenece a ningún lugar), pero noto que hay sitios donde poder estar, respirar y notar que todo va bien. ¿Dónde estás Madrid que ya te echo de menos?, que en mi cabeza se cruzan tus calles y sus personas. ¿Dónde está tu bullicio incansable, tus gentes y tu manera de dejar vivir? ¿Dónde quedan esos recovecos escondidos donde perderse? ¿Dónde estoy yo, aquí, sin estar allí?
divendres, 27 de juny del 2014
No estoy luchando contra la sexualidad, contra el mundo, contra todo. Estoy intentando erradicar los estereotipos y todas las jodidas fobias ilógicas hacia todo ser humano que no piensa como los demás. Estoy luchando contra la minoría que, por adaptarse, crea los estándares de normalidad; ni vosotras tendréis cuerpos de Barbies ni nosotros de Actionman, ni tampoco creo que ninguna de las partes quiera esa mierda, de plástico, vacía y materialista. Estoy intentando convencer que no por no votar uno es un pasota, simplemente no quiero justificar su sistema (un bulo creado para mantenerse siempre en sus poltronas a costa de algo que han decidido ponerle el nombre de democracia). Decir también que dentro de este sistema entra la educación, estudia e hipotécate para conseguir el trabajo de sus sueños: un sueldo de mierda siendo encargado en un jodido McDonalds. Y luego todos somos perroflautas, inadaptados y radicales, como si el hecho de no querer entrar en su sistema fuera algo malo, de lo que avergonzarse. Me arden las entrañas de odio contra todos vosotros, contra toda vuestra mierda, con el hecho de ver como o bajamos la cabeza o acabamos sin ella, por tener que sentir vergüenza por no formar parte de vuestro estándar de normalidad y sobretodo por saber que aún hay gente que cree en vosotros, en la iglesia y en todo lo que habéis decidido que es lo normal, lo bueno y lo que debe acatarse sin pensar. Habéis creado un rebaño de esclavos a través de la rutina educativa de estos patrones que con la presión que ejercen sobre los demás, lo perpetra y os ayuda. Habéis permitido que una mujer valga más por el tamaño de sus senos que por el de su cerebro y que un hombre tenga que ser hombre por encima de todas las cosas. Habéis conseguido que casi todos entienda el mundo igual que vosotros.
¿Vuestro problema? Es ese casi que no habéis conseguido convertir ni manipular.
diumenge, 8 de juny del 2014
Qué se jodan con sus quejas, con su odio y con su manera de “hacerse cargo de todo”. Qué se jodan con ser líderes, con ser reyes y con distraernos y llevarnos arriba y abajo. Qué se jodan con tanta pantomima para legitimar su sistema. Qué se jodan los que dicen que ahora es el momento, cuando llevamos años con la mierda encima. Qué se joda el que ríe y qué se joda el que se queja. Qué se joda la reina, sus hijos y todos los que los están promocionando a cambio de nada. Qué les jodan como si les fueran a partir en dos de tanto placer, del placer de creer que están haciendo algo, después de todo, sois imbéciles. Nos llevan hacía donde quieren, tienen sus números y no somos más que DNIs circulando por las calles. Mientras votes, a quien votes, ellos tienen su sistema bajo control. Si son capaces de subordinarnos, ¿qué coño os hace pensar que esto no es otra maniobra más, al nivel del fútbol? Qué os jodan, a todos por igual, el rey es cada uno en su mundo, y el que no se jode es porqué eso ya lo tiene claro, desde antes de empezar este circo en el que sois los leones a golpes de látigo. ¿A por la tercera? Mejor a por el cambio completo, con o sin rey hay gente sin casa, sin pan y sin sueños, pero ya se nota que todo esto es secundario mientras se puede salir en la foto con el estandarte de guerra (conocido como bandera). Si hay que votar si queremos rey, botemos también todo el sistema.
dilluns, 26 de maig del 2014
Quizás en otro momento, quizás si tú no fueras tú. Hay demasiadas posibilidades para encontrar el porqué, pero quizás de entre todas ellas la que más pesa es el hecho de verte y no querer formar parte de lo que te rodea, de lo que simbolizas, de todo aquello que me atormenta. Debo ser la peor cosa que te ha pasado, espero haberlo sido, espero seguir siéndolo siempre, de no ser así todo esto no vale nada. Ni las llamadas de ira, ni las escapadas a media tarde para no verte y las cien excusas que he inventando para poder ignorarte impunemente. Quizás todos tienen razón, quizás soy un ser inerte y no hay más. Quizás, además, lo estoy haciendo adrede y lo único que busco es sentir que tengo control sobre algo. O no, y tan solo estoy perdido a punto de romperme y empezar a correr.
Me diluyo al tiempo que cambian las personas, me repito y me vuelvo monotemático al escribir y al hablar. (Alguien al otro lado de las cervezas está grabando todas mis palabras, ¿para qué? Nada de lo que digo va a ser nuevo, ni nada de lo que haga va a sorprenderte).
El ruido es tan fuerte que no puedo concentrarme en nada. He perdido las ganas de todo y no soy capaz de encontrar motivación. Todas las fotos se repiten y cada imagen se vuelve sucia y fría. Cambio más rápido de lo que lo hace el entorno, más rápido de lo que yo mismo puedo asumir. Nada está bien, nada me gusta y todo lo que queda me parece inverosímil, insustancial e inerte.
diumenge, 27 d’abril del 2014
Si somos páginas en blanco y no tenemos guión, ¿porqué no paramos de caer en el mismo bucle siempre? Construimos búnkers de papel para escondernos de ciudades en llamas y del diablo. ¿Cómo y cuando entramos en todo esto? ¿Cuándo empezó todo a derrumbarse? ¿Cuándo los gritos se convirtieron en palabras y las palabras en vacíos? Nadie es capaz de decirlo, ni de entrar en las entrañas. Solo somos odio que corroe a los demás y a nosotros mismos. Odio, a veces es lo único que nos queda, odio y drogas que nos hacen creer que todo está bien. Y cuando se acaban las drogas se quema el búnker y empezamos a arder, desde dentro. Cada vacío se vuelve un cuchillo que nos impide tragar más poesía barata, aunque ¿qué coño es poesía en este mundo de gritos? Nada, pero pensamos que cualquier verso mal escrito puede reconstruirnos o matarnos poco a poco creando muros contra los demás. Muros que no quieren derrumbarse nunca y que solo sirven para sentir que cada vez somos entes más fríos y distantes.
Y a pesar de los muros seguimos creando fronteras para sentirnos un poco más (in)seguros.
dijous, 27 de març del 2014
no sé que acabó sucediendo ni como he llegado hasta aquí
No sé querer a nadie, ni a mi mismo. Necesito tantas drogas para sentir, que luego me quedo vacío, en blanco, desnudo y sin nada. Soy un grito a punto de chocar contra la nada. He creado falsos recuerdos en estados que es mejor olvidar, llegando a creer que es mejor no recordar que pasa de noche. Aunque sea a base de alcohol fluyendo por mi cuerpo. Aunque sea creyendo que así puedo ser yo. El problema es que al día siguiente no recuerdo quien era ayer, solo hay oscuridad en mi cabeza. Necesito aprender a dormir por las noches y a vivir de día, con los ojos bien abiertos y sin miedo. Tengo que dejar de intentar fundirme con el viento, porqué ya no sé lo que es brisa y lo que soy yo. He gritado tanto y tan fuerte que ya nadie quiere escucharme. (Creo que nunca nadie ha estado escuchando). Y odio esta noche, odio todas las noches desde hace años. Odio más aún los días. Odio tanto que a veces me olvido de como querer, si es que realmente sé querer a alguien. He acumulado ira, ira y odio durante demasiado tiempo y ahora solo queda el cúmulo del pozo que he ido cavando. Y escribo para sentir que aún hay algo dentro de mí, por hacerme saber a mi mismo que aún me arden las entrañas. Y no, hoy tampoco ha salido el sol a despertarme, estaba esperándolo en esta noche eterna que lleva demasiado sin acabarse. Me jode, pero voy a golpes. A golpes de hipnotizantes, uno tras otro, evadiendo todo lo que está pasando a mi alrededor. No estoy bien en ningún lugar ni con nadie, no estoy bien conmigo mismo. He escrito tanto sobre la hipocresía que ahora solo soy un poco más de ella. Más tóxico y corrompido que nunca, incapaz de recordar(te).
dimarts, 4 de març del 2014
diumenge, 2 de març del 2014
que tinguem sort
Parece que vivamos para ser egoístas. Sin importar nada más que uno mismo, sumido en su capacidad de victoria y la intolerancia a quedarse atrás. Luego no sabemos leer si no hay alguien ahí para enseñarnos, ni podríamos ser egoístas si no hubieran otros. Tenemos el alma tan fría que parece que cualquier roce con otros nos vaya a romper. Hemos dejado de vivir, no somos de aquí, no estamos por los de aquí; pero tenemos que estar para todos. Viajan más rápido los bulos, las mentiras y las malas noticias que no todo lo que se le opone. Donde queda uno fuera de ese círculo, cruzándose con cientos de más a su alrededor.
Y nos quedamos alejados de todo,
a distancia,
corriendo marcha atrás,
siempre,
aferrandonos a aquello que ya no tenemos
(y queremos).
Nos hemos partido el alma en pedacitos de sitios y de gente que quizás no volvamos a ver. Pero esos pedacitos son nuestros y no los vamos a regalar. Quizás no tenemos el alma en pedazos repartidos, la tenemos entera resquebrajada y no la dejamos curar ni que huya.
Nos arden las entrañas, de los demonios que necesitamos que nos sigan atormentando, y que parece que si los soltamos nos quedemos sin todo lo que dejamos atrás.
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