diumenge, 10 d’agost de 2014

(Exterior, balcón de un piso, patio interior, amanece)

“Lo bueno de no dormir es ver cada día como sale el sol, aunque esté rodeado de nubes y durante toda la noche no haya visto la luna. Lo peor es el hecho de no dormir, de no dejar que el cerebro descanse. ¿Qué más da? Hasta durmiendo estamos pensando, sin poder controlarlo. Nos torturamos con pesadillas o con mundos que desaparecen al despertar. Creamos utopías e infiernos al mismo tiempo, ni que dormir nos fuera a dar suerte”.


(Exterior, balcón a la ciudad)

“La gente anda con tanta prisa, intentando procesar y recordar como han llegado aquí. ¿Qué estarían haciendo un martes por la noche para seguir en pie a las seis y media de la mañana? A nadie le importa, ni a ellos mismos. Nacemos muertos, idealizamos la vida, y al final todos acabamos a metros bajo tierra o quemados, y eso si tienes dinero y suerte para que alguien se preocupe por ti cuando ya no eres nada”.

(Interior, lentamente se apagan las luces y todo se queda a oscuras)
(negro, aunque sea de día)


“Hay tanto silencio que solo oigo ruido, golpes y algún que otro ladrido. El tiempo corre hacia atrás, como si los días fueran noches. Y los demás están todos muertos, mirándome. Empieza a estar todo muy frío, o quizás ese frío soy yo. Creo que alguien esta llorando".


(Exterior, descampado, alguien despierta)


“El muerto era yo”.

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