dimarts, 22 de maig de 2012

Deje mi vida apartada en algún rincón donde ahora está muriendo a un ritmo frenético. A veces la echo de menos.

daydreamer
Te vas, de nuevo, como siempre. No te importa nada, ni yo, ni tú, ni nada. Eres tú contra el mundo, te encanta ser tú contra el mundo. Has dejado la realidad apartada a cambio de una vida artificial bajo los efectos de cualquier cosa que te aleje de los problemas que te han llegado de golpe. No te acuso de provocarlos, ni te escupo por tenerlos. Te odio por el hecho de evadirte de ellos a base de colocón. Siempre haces lo mismo, a la más mínima represalia, te vas. Te vas de aquí y vuelas a tu realidad alternativa donde nada importa. Ni tú, ni yo. Que jodido el hecho de que seas un adicto, que cuando menos te lo esperes ya te veas otra vez sin saber ni donde estas. Pero te entiendo, a veces es la única manera de dejar de ser humano por unos instantes, de dejar de sufrir por el dinero, los amigos, la familia, tu pareja, tus trabajos, tus exámenes, tus ganas de morir, tus ansias por matar, tu necesidad de irte, tu adicción a todo lo demás, tu hambre, tu depresión que no sabes cómo ha llegado hasta ti, tu nuevo estilo, tu vacío al escribir, el no poder leer por falta de concentración, de la crisis, de que seas ignorado, de que te quedes solo por ello. Y el bucle ya es infinito. Este suicidio colectivo que se ha provocado hacia tu preciada cultura, hacia tu persona y hacia todo te hace reaccionar mal. O por el contrario de la única manera que conoces y que sabes que va a funcionar.
La única manera de matar los gritos en tu cabeza (y los de los demás) es no tener que escucharlos, o que dentro de ti se conviertan en aire. Aire que nunca nadie va a poder respirar por lo cargado que lo desprendes.

divendres, 18 de maig de 2012

Toda la basura del mundo se concentra en todas partes.

Lo importante es que puedas seguir siendo tu mismo. Que después de todo pertenecemos a la especie del odio, de la destrucción. Que ser uno mismo dejo de tener valor cuando cambiamos el respeto por dinero y compramos hipocresía. Nos han enseñado a vivir a base de la destrucción entre nosotros mismos, y a acelerar el proceso para conseguir más dinero y poder comprar más hipocresía. Y no, nadie puede vivir sin dinero. Y no, nadie va a querer vivir sin él. Estamos demasiado habituados a tenerlo todo por capricho, por celos y por orgullo y no por necesidad. Somos seres tan despreciables que ahogamos todas nuestras penas en un intento desesperado de salir de esta mierda de vida que nos ha tocado vivir, con dinero y con música. Música que te rodea hasta el punto que crees que una nota más va a hacer explotar tu cerebro. Y no, no sabemos vivir sin música, sin la musicalidad de cada palabra, de cada movimiento, de cada estupidez. Sin la musicalidad del mar, ni de los coches. Tenemos tanta necesidad de todo, que con nada no sabríamos vivir. Hay que cambiar los principios, hay que cambiar el dinero por comida, y la comida repartirla bien. Hay cambiar el dinero por amor, y saber cómo no morir por un exceso de cariño. Hay que dejar de conseguir dinero para comprar hipocresía, y dejar que la hipocresía sea solo aire.