dijous, 20 de gener de 2011

the hardest part.

Y ya no es que la hipocresía de la educación, de el mundo, de los modales y de todo me mate; es que yo mismo me voy destruyendo. Creo que sí fuera por mi, ya no quedaría yo. Sería algo de carne, tumbado en cualquier lado muriendo. Suerte, si así puedo llamarlo, de la gente que me hace pensar que necesita ser salvada y a la gente que me salva a mi con una sonrisa, con un te quiero o con un simple abrazo. Debo, debes. Nada. Ni caso. Si no me sale, no me lo pidas.
Dicen, “los que saben” (más, yo no sé sobre el que), que todo es una cuestión de motivación, de estar sobre-estimulados y de no tenerlo claro. Que lo que tenemos que hacer es espabilar y que a nuestros años ya estaban trabando. Que somos todos unos alcohólicos y que no sabemos hacer nada más. Y sí, seguramente te vas a encontrar con eso, aunque no en todas partes. Del mismo modo, hoy a mi edad no puedo hacer nada. Todo está mal y encima mal visto. Tú a mi edad trabajabas, sí: pero si yo pudiera trabajar y lo hiciera seria un incompetente que no sirve para estudiar.
Mi padre dice que vamos muy adelantados. Mi abuela lo niega. Dice que somos unos atrasados, unos lelos que nos comen el coco en el cole con intentos de camuflar una realidad, para no dar problemas. Vamos tan hacía adelante, que nos saltamos todo lo demás y es como si acabáramos de salir del punto inicial. Que tenemos el doble de recursos y que no los utilizamos. Que si ella supiera utilizar todo esto del Internet no se pasaría el día haciendo el vago y se pondría a intentar aprender todo lo que no pudo ni sabe. Pero que tampoco es culpa nuestra, que desde pequeños nos lo dan todo, aunque tampoco entiende como tampoco intentamos hacer nada para cambiar eso. Y creo en lo que dice.

#What you're made of.