diumenge, 18 de novembre de 2012

silencios

Me desperté con el rostro de un asesino descuidado, bastante torpe en su trabajo y sin ningún tipo de emoción a transmitir. Me pregunté ¿seré el cordero degollado, o el degollador? Y de fondo una voz me repetía, eres el cúmulo de todos los traumas que te han contado, que los has querido hacer tuyos y eso eres tú. Decepciones de demasiado tiempo que no pertenecen al tuyo. Quizás eso lo era todo, y yo era los traumas de la generación perdida atado a una cama mientras por la mejilla me caía otra gota, de sangre, o más bien de vacío. Entró alguien, creo recordar, por la ventana y era frío, como mi piel empalidecida por no haber estado mentalmente donde tocaba. Estoy en un bucle que se repite sin fin, notando que todo ya ha pasado antes y nada va acabar bien. Repito los mismos esquemas en mi comportamiento absurdo e ilógico que cuestiona todo a su alrededor por estar perdido, tan perdido que ya no quiero que nadie me encuentre. Supongo que por eso dejo que mi mente vuele lejos, alto pero sin libertad, la libertad me corrompe y no quiero sentir nada. Ya no, 
por ahora.

dilluns, 12 de novembre de 2012

Solo tengo canciones que me llevan al abismo, y sin abismo no sería yo.

Siento tal vacío dentro de mí que soy incapaz de derrochar palabras o de dejarlas surgir de manera natural. Mi mundo ha vuelto a ser frío, pero esta vez lo estoy llegando a odiar, por primera vez. Noto que estoy robando palabras a un cerebro decapitado de ese títere que cuelga de las manos que cualquier extraño ha decidido manejar. Y no, hoy no. Hoy tampoco ha salido el sol a despertarme, a dejar caer su calor encima de mi manta. Soy como un bloque de hielo a punto de desaparecer y ser arrastrado por la corriente, y ya no me acuerdo de nadar. Solo sé hundirme en un abismo que me aleja de la realidad. Y…
 





Y no me quedan más palabras ni emociones que robarme.