dissabte, 30 d’agost de 2014

De todas las historias que nos han contado y de todas las maneras en las que nos han enseñado a vivir me quedo con todas las que llevan a plantarle cara. Somos el caos que nos ordena y nos mueve intentando “mantener la compostura, a duras penas, lo que dura el cuerpo”. 

¿Y qué más da si somos cínicos, si no encontramos la paz en ninguna parte y si somos nómadas? 
¿Qué más da todo cuando puedes hacer raíces y sentirte en casa fuera de la tuya? 
¿Cuántas veces estaremos condenados y consternados si no hacemos nada para cambiarlo? 
¿Hasta cuando seremos mercancías y no mentes a punto de empezar otra revolución a través del arte? 

Y el arte es la lucha constante contra uno mismo, y cuando te aceptas y crees que te entiendes notas que la lucha es contra todo. No hay paz, no queremos encontrarla por ahora. Viajamos de oasis en oasis esperando encontrar el mar en medio del desierto y poder flotar, tranquilos, por encima de todas las cosas. Queremos poder llegar a priorizar lo colectivo a lo individual, poder decir que no vamos de uno en uno, poder gritar sin quemarse la garganta porqué no es solo mi voz la que grita sino un conjunto

dimarts, 19 d’agost de 2014

De las horas que se transforman en días.
De encontrarse a uno mismo,
visto desde el otro lado de la ventana, 
siendo el sol que te acaricia el cuerpo 
entre las sábanas viéndome dormir. 
De la paz de tus ojos 
y los escalofríos al oírte (y poder verte al mismo tiempo), 
mientras me río por un sinfín de posibilidades que quedarán, 
por siempre, en ese 
“por lo que nunca será” 
al otro lado de la ventana. 
De como has provocado la revolución en una piedra perdida que rueda sin rumbo,
a ciegas,
escondiéndose de todo,
menos de ti,
flotando entre tus cuatro paredes y tu voz.


De encontrar, en alguien, un refugio donde escapar.

dilluns, 11 d’agost de 2014

Hemos banalizado tanto el sexo que parece más una gestión que cualquier otra cosa. Cometemos las más grandes estupideces por unas horas de calor y de sentirnos amados, de manera vacía, sin poder mirarse ni luego tocarse. Con tantos silencios de por medio que solo hacen que incomodar, luego no somos nada: uno huye del otro como si algo malo acabará de pasar, como si nuestro cerebro volviera a su lugar, al punto de partida. Y ¿para qué todo lo que va antes? ¿Para qué tanta tontería y falsos poemas y luces alrededor? Para sentir, solo para eso. Para poder notar que uno sigue vivo. Y esta sensación va mucho más allá del sexo. Llega hasta los abrazos rotos y en el ser capaz de no necesitar decir nada en los momentos de paz. Es leer después de salir del teatro entre cervezas y humo. Aunque ¿hasta que punto lo necesitamos por nosotros o por los demás? Parece que sea malo ser virgen y parece peor ser adicto a ello. Todo está mal, lo hagas como y con quien lo hagas (quizás somos unos rebeldes, o quizás solo unos posturistas). Así que lo único bueno, en todo esto, es el sexo en sí, sin más, y no hay peor crimen que el reprimirse y no atentar contra ti mismo por cambiarlo.

diumenge, 10 d’agost de 2014

(Exterior, balcón de un piso, patio interior, amanece)

“Lo bueno de no dormir es ver cada día como sale el sol, aunque esté rodeado de nubes y durante toda la noche no haya visto la luna. Lo peor es el hecho de no dormir, de no dejar que el cerebro descanse. ¿Qué más da? Hasta durmiendo estamos pensando, sin poder controlarlo. Nos torturamos con pesadillas o con mundos que desaparecen al despertar. Creamos utopías e infiernos al mismo tiempo, ni que dormir nos fuera a dar suerte”.


(Exterior, balcón a la ciudad)

“La gente anda con tanta prisa, intentando procesar y recordar como han llegado aquí. ¿Qué estarían haciendo un martes por la noche para seguir en pie a las seis y media de la mañana? A nadie le importa, ni a ellos mismos. Nacemos muertos, idealizamos la vida, y al final todos acabamos a metros bajo tierra o quemados, y eso si tienes dinero y suerte para que alguien se preocupe por ti cuando ya no eres nada”.

(Interior, lentamente se apagan las luces y todo se queda a oscuras)
(negro, aunque sea de día)


“Hay tanto silencio que solo oigo ruido, golpes y algún que otro ladrido. El tiempo corre hacia atrás, como si los días fueran noches. Y los demás están todos muertos, mirándome. Empieza a estar todo muy frío, o quizás ese frío soy yo. Creo que alguien esta llorando".


(Exterior, descampado, alguien despierta)


“El muerto era yo”.