dilluns, 26 de maig de 2014


Ojalá. 
 Quizás en otro momento, quizás si tú no fueras tú. Hay demasiadas posibilidades para encontrar el porqué, pero quizás de entre todas ellas la que más pesa es el hecho de verte y no querer formar parte de lo que te rodea, de lo que simbolizas, de todo aquello que me atormenta. Debo ser la peor cosa que te ha pasado, espero haberlo sido, espero seguir siéndolo siempre, de no ser así todo esto no vale nada. Ni las llamadas de ira, ni las escapadas a media tarde para no verte y las cien excusas que he inventando para poder ignorarte impunemente. Quizás todos tienen razón, quizás soy un ser inerte y no hay más. Quizás, además, lo estoy haciendo adrede y lo único que busco es sentir que tengo control sobre algo. O no, y tan solo estoy perdido a punto de romperme y empezar a correr. 
 Me diluyo al tiempo que cambian las personas, me repito y me vuelvo monotemático al escribir y al hablar. (Alguien al otro lado de las cervezas está grabando todas mis palabras, ¿para qué? Nada de lo que digo va a ser nuevo, ni nada de lo que haga va a sorprenderte). 
 El ruido es tan fuerte que no puedo concentrarme en nada. He perdido las ganas de todo y no soy capaz de encontrar motivación. Todas las fotos se repiten y cada imagen se vuelve sucia y fría. Cambio más rápido de lo que lo hace el entorno, más rápido de lo que yo mismo puedo asumir. Nada está bien, nada me gusta y todo lo que queda me parece inverosímil, insustancial e inerte.