dimarts, 15 de febrer de 2011

No pretendo ser.

- Creo que es la primera en cuatro años que llevo el pelo así de largo, de guarro y vamos a reducirlo en llevar unas putas greñas.
- ¿Y eso?
- Ah nada, que llevo casi nueve meses con una indecisión brutal para hasta incluso levantarme de la cama (¿para qué?) o acostarme (se me escapa tiempo). Llevo nueve meses sin saber si ir o no a cortarme los pelos estos que llevo. Hace nueve meses tenía las cosas más claras que ahora, hace nueve meses no me importo que me dejarán hecho el pelo un asco ni tampoco tener que llevar las gafas medio mes (y de verano). Hace nueve meses ya me hubiera cortado el pelo, es eso.
- Bueno, tan solo es pelo. No te obsesiones.
- El pelo es la excusa. Estoy torpe, pesado, cansado, “aniñatado” (si es que eso existe). Que no me gusto ni un poco, y que la poca ropa que tengo me cansa. Me he acostumbrado a una rutina que (dejando la estúpida rima que va a quedar) me mutila. Hasta una persona en silla de ruedas tiene más aventuras que yo, el tener que hacer esos esfuerzos es algo que se me hace imposible de imaginar en mi. Me levanto tarde, como mucho y a veces demasiado poco. Me cansa hasta lo que me gusta, y no paro de contradecirme. Estoy cansado de todo el mundo (aunque no por eso me ponga borde y deje de lado a los que están ahí). Y no sé, que tampoco quiero darte la charla, tú tendrás tus problemas y seguramente todo esto te parecerá una tontería. Lo siento si a veces te doy la chapa, la confianza da asco. 
¿Quieres que hablemos de tu vida?
- No, ya la tienes muy vista. Si nos hemos puesto a hablar de esto precisamente porqué no he tenido tiempo de secarme el pelo.

1 comentari:

  1. "Lo siento si a veces te doy la chapa, la confianza da asco."
    me encanta esconder el tema central, en algo irónico.
    me gusta mucho :)

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