dilluns, 13 de desembre de 2010

Historia de una hache que no quería ser muda.

 
 Los siete mejores modos de idealizar a alguien son demasiado básicos, así que iré a los míos (que no son mucho mejores, pero para mi estos son los primeros).
- Que te cojan la mano de la izquierda de modo que invalide todo ese lateral de tu cuerpo y la derecha del que te ha cogido.
- Dejar de hacer algo para ponerse a ser algo más tonto, cómo por ejemplo estar respirando y parar para tragar algo que no te gusta nada.
- Girar el volante sin mirar la carretera del rollo, sorpresa hoy nos morimos todo; y al final poner los ojos y esquivar lo que sea que se haya interpuesto en la carretera.
- Tener la capacidad de aguantar el peso de mi cabeza sobre las piernas para que me pueda dormir con toda la tranquilidad del mundo ahí sin tener que preocuparme por nada más.
- Poder responder un comentario absolutamente irracional con una frase elaborada que consiga desmontar todos los argumentos hasta dejarme callado con cara de te odio, aunque no demasiado rato.
- Escuchar un sonido de lejos, y seguir el eco de alguien hasta dónde ha sido lanzado y encontrarme con alguien, aunque ese alguien no sea quien me esperara y de allí empezar una conversación casi tan tonta como esto.
- Ser el primero en darle un beso, o en recibirlo de otra persona (dónde sea) ese día y ser el motivo de su sonrisa durante todo lo que pueda durar y la mía.

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