dilluns, 9 de maig de 2011

nunca te callas vuelves a insistir.

Gritar. Gritar hasta el punto de ahogar todo lo demás. Llegar al silencio con el ruido, con el exceso de ruido. No oír nada más, no oírte. No oírme ni a mi, ni a mis pensamientos vengativos que atacan contra mi persona. Gritar. Gritar hasta llegar a sacar el estomago, la barriga y si aún me queda hasta el corazón. Echarlo todo. 


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