dilluns, 26 de maig del 2014


Ojalá. 
 Quizás en otro momento, quizás si tú no fueras tú. Hay demasiadas posibilidades para encontrar el porqué, pero quizás de entre todas ellas la que más pesa es el hecho de verte y no querer formar parte de lo que te rodea, de lo que simbolizas, de todo aquello que me atormenta. Debo ser la peor cosa que te ha pasado, espero haberlo sido, espero seguir siéndolo siempre, de no ser así todo esto no vale nada. Ni las llamadas de ira, ni las escapadas a media tarde para no verte y las cien excusas que he inventando para poder ignorarte impunemente. Quizás todos tienen razón, quizás soy un ser inerte y no hay más. Quizás, además, lo estoy haciendo adrede y lo único que busco es sentir que tengo control sobre algo. O no, y tan solo estoy perdido a punto de romperme y empezar a correr. 
 Me diluyo al tiempo que cambian las personas, me repito y me vuelvo monotemático al escribir y al hablar. (Alguien al otro lado de las cervezas está grabando todas mis palabras, ¿para qué? Nada de lo que digo va a ser nuevo, ni nada de lo que haga va a sorprenderte). 
 El ruido es tan fuerte que no puedo concentrarme en nada. He perdido las ganas de todo y no soy capaz de encontrar motivación. Todas las fotos se repiten y cada imagen se vuelve sucia y fría. Cambio más rápido de lo que lo hace el entorno, más rápido de lo que yo mismo puedo asumir. Nada está bien, nada me gusta y todo lo que queda me parece inverosímil, insustancial e inerte.

diumenge, 27 d’abril del 2014

Si somos páginas en blanco y no tenemos guión, ¿porqué no paramos de caer en el mismo bucle siempre? Construimos búnkers de papel para escondernos de ciudades en llamas y del diablo. ¿Cómo y cuando entramos en todo esto? ¿Cuándo empezó todo a derrumbarse? ¿Cuándo los gritos se convirtieron en palabras y las palabras en vacíos? Nadie es capaz de decirlo, ni de entrar en las entrañas. Solo somos odio que corroe a los demás y a nosotros mismos. Odio, a veces es lo único que nos queda, odio y drogas que nos hacen creer que todo está bien. Y cuando se acaban las drogas se quema el búnker y empezamos a arder, desde dentro. Cada vacío se vuelve un cuchillo que nos impide tragar más poesía barata, aunque ¿qué coño es poesía en este mundo de gritos? Nada, pero pensamos que cualquier verso mal escrito puede reconstruirnos o matarnos poco a poco creando muros contra los demás. Muros que no quieren derrumbarse nunca y que solo sirven para sentir que cada vez somos entes más fríos y distantes. Y a pesar de los muros seguimos creando fronteras para sentirnos un poco más (in)seguros.

dijous, 27 de març del 2014

no sé que acabó sucediendo ni como he llegado hasta aquí

No sé querer a nadie, ni a mi mismo. Necesito tantas drogas para sentir, que luego me quedo vacío, en blanco, desnudo y sin nada. Soy un grito a punto de chocar contra la nada. He creado falsos recuerdos en estados que es mejor olvidar, llegando a creer que es mejor no recordar que pasa de noche. Aunque sea a base de alcohol fluyendo por mi cuerpo. Aunque sea creyendo que así puedo ser yo. El problema es que al día siguiente no recuerdo quien era ayer, solo hay oscuridad en mi cabeza. Necesito aprender a dormir por las noches y a vivir de día, con los ojos bien abiertos y sin miedo. Tengo que dejar de intentar fundirme con el viento, porqué ya no sé lo que es brisa y lo que soy yo. He gritado tanto y tan fuerte que ya nadie quiere escucharme. (Creo que nunca nadie ha estado escuchando). Y odio esta noche, odio todas las noches desde hace años. Odio más aún los días. Odio tanto que a veces me olvido de como querer, si es que realmente sé querer a alguien. He acumulado ira, ira y odio durante demasiado tiempo y ahora solo queda el cúmulo del pozo que he ido cavando. Y escribo para sentir que aún hay algo dentro de mí, por hacerme saber a mi mismo que aún me arden las entrañas. Y no, hoy tampoco ha salido el sol a despertarme, estaba esperándolo en esta noche eterna que lleva demasiado sin acabarse. Me jode, pero voy a golpes. A golpes de hipnotizantes, uno tras otro, evadiendo todo lo que está pasando a mi alrededor. No estoy bien en ningún lugar ni con nadie, no estoy bien conmigo mismo. He escrito tanto sobre la hipocresía que ahora solo soy un poco más de ella. Más tóxico y corrompido que nunca, incapaz de recordar(te).

diumenge, 2 de març del 2014

que tinguem sort


Parece que vivamos para ser egoístas. Sin importar nada más que uno mismo, sumido en su capacidad de victoria y la intolerancia a quedarse atrás. Luego no sabemos leer si no hay alguien ahí para enseñarnos, ni podríamos ser egoístas si no hubieran otros. Tenemos el alma tan fría que parece que cualquier roce con otros nos vaya a romper. Hemos dejado de vivir, no somos de aquí, no estamos por los de aquí; pero tenemos que estar para todos. Viajan más rápido los bulos, las mentiras y las malas noticias que no todo lo que se le opone. Donde queda uno fuera de ese círculo, cruzándose con cientos de más a su alrededor.

Y nos quedamos alejados de todo, 
a distancia, 
corriendo marcha atrás,
siempre,
 aferrandonos a aquello que ya no tenemos 
(y queremos). 

Nos hemos partido el alma en pedacitos de sitios y de gente que quizás no volvamos a ver. Pero esos pedacitos son nuestros y no los vamos a regalar. Quizás no tenemos el alma en pedazos repartidos, la tenemos entera resquebrajada y no la dejamos curar ni que huya. Nos arden las entrañas, de los demonios que necesitamos que nos sigan atormentando, y que parece que si los soltamos nos quedemos sin todo lo que dejamos atrás.


dimecres, 19 de febrer del 2014

you bleed just to know you're alive

El aire está corrompido, es tóxico. No se puede respirar más, no queda nada más. El contacto humano se va perdiendo por nuevas costumbres, distantes y frías. El aire esta envenenado, y lo envenenamos nosotros mismos por no querer sentir que podemos hacernos trizas en cualquier rincón. Hay algo más allá de nuestra capacidad, algo que nos golpea y nos impide hacernos sentir bien. Parece que necesitemos estar siempre tristes y a quilómetros de aquello que hace que las entrañas ardan y nos dé vuelcos el alma. Tenemos vacíos de recuerdos que estamos quemando a toda prisa para intentar llenarlos con detalles insignificantes, manías y prejuicios. Todo es más importante que nuestras convicciones o nuestra capacidad de mostrarnos tal y como somos. Nos cohibimos por miedo al rechazo, a nuestro propio rechazo, y cada vez somos más hipócritas y tenemos menos que sentir y más que contar. Sobran palabras, sobran frases sin sentido y ruidos que no valen nada. Lo peor, lo más inquietante, es que mataríamos por ser abrazados cuando nos estamos desmoronando, pero a falta de parecer cobardes decidimos hacernos los fuertes. De que sirve tanta armadura y tanta distancia si no sabemos convivir con ello. ¿Para qué? Y luego, a solas, cuando creemos que no hay nadie mirando empezamos a destruirnos, a hacernos daño con aquello que nos azota en los más profundo, con más palabras, con más pensamientos vagos y “sin sentidos” como este, que se desvanecen al mismo tiempo que lo hago yo.


dijous, 26 de desembre del 2013

¿Podemos estar más corrompidos? Hemos decidido aferrarnos tanto a nuestras propias utopías y convicciones que solamente nos estamos quedando con egoísmo. Movilizamos millones por pintar líneas y no por luchar contra leyes como la del aborto. Parece que salir e huir sea la única opción, o de entre todas la mejor alternativa. Estamos llenos de arena y cerramos la ventana esperando que no entre más, pero seguimos con la que teníamos dentro. No estamos limpiando la mierda, no estamos creando un mundo mejor, no estamos luchando por mejorar la sociedad y las conciencias, estamos luchando por alejarnos y amurallarnos. Por ayudar a fuera y vivir mejor nosotros. Supongo que no es fácil, cada uno piensa lo que quiere, como quiere o como alguien ha decidido que así sea. Pero hay cosas que no tendríamos que permitir, como la libertad de pensar y decidir por uno mismo, la libertad de recibir una educación libre y sin juicios sociales de moral ni de religión. ¿Cómo seguimos aquí sentados? ¿Cómo podemos permitir que a pesar de poder conseguir un folio en blanco y llenarlo con algo mejor esperemos que otros lo hagan? ¿Porqué colgamos banderas del balcón y no pancartas? Me jode el prejuicio de los tópicos y de los sitios, como si el origen te hiciera ser quien eres. Como si fuéramos mejores que los demás. Estamos demasiado corrompidos, demasiado saturados como para ver con claridad, pero yo no quiero vivir en un país mejor donde no tengamos problemas con conseguir trabajo y generar riqueza; quiero vivir en una sociedad donde uno pueda ser lo que quiera, donde no permitamos que la gente se muera, literalmente, de frío en la calle y nosotros estemos tirando la comida que nos sobra. Donde seas de donde seas puedas sentirte como en casa y puedas ser tu mismo. Quiero un mundo que no viva para destruirse todo el tiempo a sí mismo y a los demás. Estamos más pendientes de pintar líneas en la tierra que de limpiar las fronteras que tenemos en la cabeza. Me jode, sí; pero no tanto como los que hacen que tengamos que estar luchando todo el tiempo.

dijous, 14 de novembre del 2013